Los Caminantes: Necrópolis

Resumen

Carranque se ha convertido en un lugar de aparente paz y tranquilidad donde los principales personajes de la historia viven su día a día y sueñan con un futuro mejor, después de haber superado los ataques del padre Isidro, y gracias a la esperanza que les transmiten los avances de las investigaciones del doctor Rodríguez. El padre Isidro sigue encerrado en el campamento, en los laboratorios improvisados del doctor, mientras que Juan Aranda continúa con su personal “habilidad” de caminar entre los muertos, después de haberse inoculado la sangre del párroco.

Pero no son los únicos supervivientes en la provincia de Málaga, y varios hechos simultáneos van a provocar grandes cambios en las vidas de los supervivientes de Carranque. Por un lado Juan Aranda decide alejarse del campamento, por varios motivos, entre ellos la posibilidad de alcanzar los estudios de Canal Sur y tratar de enviar mensajes de comunicación con otros supervivientes. Durante este periplo, Juan se encuentra con un militar superviviente en la ciudad de Málaga, y descubre la intención y los esfuerzos de los militares por controlar la situación, y algunos detalles del “virus” que provocó el desastre.

Por otro lado, se descubre a Reza y su grupo de caza. Reza es un sociópata alemán, que junto a sus compañeros llevan a cabo partidas de caza y retos, como ellos lo llaman, en los que armados con armamento sofisticado acaban con los muertos que se encuentran por el camino, y también con los supervivientes, como si fueran piezas de un tablero de juegos, simplemente por diversión.

Y también cobran gran importancia Gabriel y Alba, dos niños que sobreviven en los sótanos del edificio donde vivían con sus padres y donde los vieron morir. Viven gracias a la comida que consigue Gabriel, en los edificios de la zona y en los supermercados cercanos, pero deciden marcharse por una habilidad especial de la niña Alba, que tiene visiones premonitorias sobre el futuro, y deciden enfrentarse a ese futuro incierto.

Crítica

Apasionante segunda parte de Los Caminantes. En esta segunda parte, Carlos Sisi demuestra que el éxito de la primera parte no fue casualidad, ya que ha sabido continuar la historia variando algunos de los principales protagonistas, añadiendo otros nuevos, pero manteniendo la línea argumental y el principal punto de interés de la historia, los vivos y su necesidad de sobrevivir pese a las dificultades con los zombies y los supervivientes “menos humanos”.

De nuevo, esta historia te engancha, te hace sentir “miedo” en algunas escenas de la historia y te atrapa para seguir leyendo pero deseando al mismo tiempo que no se acabe todavía. Nuevos personajes, nuevos supervivientes, y nuevas formas de sobrevivir a la catástrofe, aunque también nuevas esperanzas.

Aunque en esta segunda parte el padre Isidro pierde algo de importancia, la historia gana con otras escenas escalofriantes y muchos momentos vibrantes, de mucha tensión. Esperaremos con ansia la tercera parte de esta historia.

Los caminantes

Los caminantesResumen
La historia comienza con una serie de personajes, que poco a poco y día tras día, van recibiendo más noticias de sucesos extraños, que relacionan personas muertas que se despiertan poco tiempo después de su muerte con una inusitada violencia. Alguno de estos personajes, incluso presencian alguno de estos sucesos, cuando un ahogado es rescatado en una playa y al rato despierta para atacar a las personas que le habían sacado del agua.

Muy rápidamente, estos sucesos empiezan a ser más habituales, empiezan a repetirse en todas las ciudades, en todas las calles, hasta que cada uno de los personajes tiene que tomar una decisión acerca de cómo enfrentarse a su nueva situación, a su nuevo mundo. En el que todo deja de funcionar, no hay comunicaciones, no hay suministro eléctrico, no hay agua corriente, y deben decidir si quedarse encerrados en sus casas o salir huyendo hacia otro lugar. Esta decisión marcará el destino de cada uno de ellos.

Los muertos vivientes despiertan después de producirse la muerte, algunos tardan algunas horas en convertirse y otros solamente algunos minutos, y nada puede acabar con ellos excepto la destrucción de su cerebro. Habitualmente están en un estado de “tranquilidad”, vagando por las calles… hasta que son despertados en cuanto ven algún ser vivo, y reaccionan aumentando su velocidad, su violencia, sus ganas de matar.

Pequeños grupos de supervivientes logran subsistir escondidos, alimentándose con las reservas de comida y bebida que tiene, o que rescatan de supermercados, de otras casas, mientras que la ciudad de Málaga donde se desarrolla la historia, se convierte en una ciudad de zombies, de muertos vivientes, en busca de los pocos seres vivos que todavía quedan.

Pero hay un personaje que destaca entre todos los demás, el padre Isidro, un párroco que pasa desapercibido entre los zombies, no le atacan, y eso hace que pueda incluso controlarles de alguna manera. El padre Isidro, convencido de que el día del Juicio Final ha llegado, y de que él es el elegido para terminar la obra de Dios, se decide a llevar a cabo una macabra tarea…

Crítica
Acción frenética, historias personales que acaban con un nexo de unión, descripciones detalladas de las sensaciones que produce la situación en los personajes, miedo, terror,… Un sin fin de emociones que se desbordan por las páginas de este buen libro, que te engancha con cada uno de los personajes, y que te hace vivir sus situaciones, sus carreras, sus enfrentamientos con esos muertos que renacen para causar más muertes, las investigaciones que se realizan para descubrir el origen de este.

La verdad es que este es el primer libro que leo sobre la temática de zombies, y me ha gustado bastante. Es uno de esos libros que te enganchan, que necesitas seguir leyendo para saber que va a pasar después, que te hace pensar qué pasará con los personajes. Hace tiempo que no leía un libro así.

Por otro lado, muchas de las escenas que van sucediendo me recordaban muchísimo a las que suceden en Ensayo sobre la ceguera. Aunque son escenarios y temáticas diferentes, hay muchos puntos en común: ciudades desorganizadas y medio deshabitadas, la necesidad de buscar recursos en tiendas o casas abandonadas, el vagar por las calles esquivando otras personas “moribundas”, un personaje que no sufre esa “enfermedad”,…

Un buen libro, para ser el primero de Carlos Sisi.

Cita
– ¿Has estado alguna vez en el cementerio? – preguntó con voz queda
– No… no se me ocurriría, tal y como están las cosas.
– Yo sí -dijo-. Ve algún día, si sacas cojones. Ve y agudiza el oído. Túmbate sobre una de esas losas y escucha…
– ¿Qué quieres decir?
– Algunos están vivos. En sus tumbas. Ahí abajo. Algunos están vivos.